Te cepillas los dientes y ves un poco de sangre. Otro día notas que la encía está más roja de lo habitual. Quizá incluso tienes una zona ligeramente hinchada alrededor de un diente.
Pero como no duele, lo dejas pasar.
Este es uno de los errores más frecuentes cuando hablamos de salud de las encías: esperar al dolor para acudir al dentista.
Una encía sana no debería sangrar de forma habitual, permanecer inflamada ni cambiar progresivamente de aspecto. Y lo más importante es que los primeros problemas periodontales pueden desarrollarse sin provocar un dolor que realmente nos alerte.
La inflamación puede corresponder a una gingivitis todavía reversible, pero también puede ser la primera pista de un problema periodontal que necesita diagnóstico.
Por eso, más que preguntarte “¿me duele?”, deberías observar qué está cambiando en tus encías.
Estas son cinco señales a las que merece la pena prestar atención.
1. Tus encías están más rojas, hinchadas o sensibles de lo habitual
Una encía saludable suele presentar un aspecto firme y adaptado alrededor de los dientes. Cuando existe inflamación, podemos empezar a notar cambios bastante sencillos de identificar frente al espejo.
La encía puede verse:
- más roja;
- brillante;
- abultada;
- sensible al tocarla o cepillarla.
Una causa frecuente es la acumulación de placa bacteriana alrededor del margen de la encía.
La placa es una película formada por bacterias que se deposita constantemente sobre los dientes. Si no se elimina correctamente mediante el cepillado y la higiene interdental, puede desencadenar una respuesta inflamatoria.
Cuando este proceso se limita a la encía hablamos habitualmente de gingivitis.
Y aquí tenemos una buena noticia: la gingivitis asociada a placa puede ser reversible si eliminamos la causa y recuperamos un buen control de la higiene.
El problema aparece cuando normalizamos esa inflamación durante meses o años.
2. Te sangran las encías cuando te cepillas
“Siempre me han sangrado”.
“Solo me pasa cuando uso hilo dental”.
“Creo que me cepillo demasiado fuerte”.
Son frases que escuchamos frecuentemente.
Un cepillado excesivamente agresivo puede traumatizar la encía, pero cuando el sangrado se repite de forma habitual, especialmente acompañado de inflamación, conviene investigar su causa.
Las encías inflamadas sangran con mayor facilidad.
Por eso puedes encontrar sangre:
- al cepillarte;
- al utilizar hilo dental;
- al usar cepillos interproximales;
- al morder determinados alimentos.
Lo importante es no interpretar automáticamente el sangrado como una señal de que debemos dejar de limpiar esa zona.
Muchas personas ven sangre cuando utilizan hilo dental y deciden dejar de usarlo. Si el origen es la acumulación de placa entre los dientes, abandonar la higiene interdental puede favorecer precisamente que el problema continúe.
La placa que permanece sobre los dientes puede mineralizarse y convertirse en sarro o cálculo dental, que ya no puede eliminarse correctamente con un cepillo convencional y requiere una limpieza profesional.
¿Entonces es normal que las encías sangren?
No deberíamos considerar normal un sangrado gingival recurrente.
Un episodio puntual puede tener diferentes explicaciones, pero si ocurre prácticamente todos los días o lleva semanas repitiéndose, merece una valoración.
El sangrado es información que nos está dando nuestra boca.
No hay que asustarse, pero tampoco ignorarlo.
3. Tienes mal aliento aunque te cepilles los dientes
Todos podemos tener mal aliento de manera ocasional, especialmente al levantarnos o después de consumir determinados alimentos.
La situación cambia cuando el mal aliento es persistente.
Si te cepillas correctamente, limpias la lengua y aun así notas mal sabor o mal olor con frecuencia, merece la pena comprobar el estado de dientes y encías.
El mal aliento persistente puede tener diferentes causas y no siempre procede de una enfermedad periodontal. Sin embargo, está reconocido como uno de los posibles signos asociados a la enfermedad de las encías.
Cuando existen bolsas periodontales, placa y cálculo alrededor o debajo de la encía, se crean zonas difíciles de limpiar en casa.
Por eso no basta con intentar esconder el problema utilizando continuamente colutorios, caramelos o chicles.
Hay que descubrir de dónde procede.
Mal aliento + sangrado + encías inflamadas
Cuando estas tres señales aparecen juntas, la revisión periodontal cobra todavía más importancia.
No significa automáticamente que tengas periodontitis.
Significa que hay suficientes signos como para estudiar qué está ocurriendo.
4. Tus encías parecen estar retrocediendo
Hay pacientes que no acuden a consulta porque les duela la encía.
Acuden porque un día se miran al espejo y dicen:
“Creo que este diente se está haciendo más largo”.
El diente no ha crecido.
Lo que puede haber ocurrido es que la encía se haya desplazado y haya dejado expuesta una mayor superficie dental.
Es lo que conocemos como recesión gingival o encía retraída.
Puede tener diferentes causas y no debe atribuirse automáticamente a periodontitis. Entre otros factores, puede relacionarse con determinadas características anatómicas, traumatismos por cepillado o problemas periodontales.
Precisamente por eso necesita diagnóstico.
Además del cambio estético, una raíz expuesta puede favorecer la aparición de sensibilidad dental y aumentar la vulnerabilidad de esa superficie.
Si notas que uno o varios dientes parecen más largos que antes, no deberías esperar a sentir dolor para consultar.
5. Notas espacios nuevos, movilidad o cambios en la posición de los dientes
Esta es probablemente la señal que más debe alertarnos.
Imagina que siempre has tenido dos dientes juntos y empiezas a notar un pequeño espacio entre ellos.
O que al morder percibes que los dientes ya no encajan exactamente igual.
O incluso que una pieza tiene una ligera movilidad.
Cuando la periodontitis progresa puede afectar a los tejidos y al hueso que sostienen los dientes. En fases avanzadas pueden aparecer movilidad, cambios de posición, dificultades al masticar y finalmente pérdida dental.
Por eso es importante entender una diferencia:
Una cosa es tener la encía inflamada y otra haber perdido soporte alrededor del diente
En una gingivitis, la inflamación está limitada a la encía y no existe la destrucción de soporte característica de la periodontitis.
En una periodontitis, el problema afecta a estructuras más profundas que mantienen el diente en su posición.
No podemos determinar correctamente esa diferencia mirándonos al espejo.
Necesitamos explorar la encía y, cuando esté indicado, realizar las pruebas necesarias para comprobar el estado del hueso.
¿Por qué tengo las encías inflamadas si me cepillo todos los días?
Cepillarse todos los días es fundamental, pero no significa necesariamente que estemos eliminando toda la placa.
Hay zonas especialmente fáciles de olvidar:
entre los dientes, detrás de los últimos molares, alrededor de dientes apiñados, junto al margen de la encía o alrededor de determinados tratamientos dentales.
También importa cómo nos cepillamos.
Podemos dedicar varios minutos a la higiene y dejar sistemáticamente sin limpiar las mismas zonas.
Además, existen factores que pueden modificar el riesgo periodontal o la respuesta de los tejidos. Entre ellos se encuentran el tabaco y la diabetes, además de otros factores individuales.
Por eso dos personas con hábitos aparentemente similares no necesariamente presentan la misma situación periodontal.
¿Cómo saber si tengo gingivitis o periodontitis?
Esta es probablemente la pregunta más importante del artículo.
No se puede diagnosticar con seguridad únicamente por los síntomas.
En consulta estudiamos diferentes aspectos.
Observamos el color y aspecto de la encía, comprobamos si existe sangrado y medimos mediante una pequeña sonda el espacio existente alrededor de los dientes.
En una boca saludable, los surcos alrededor de los dientes suelen medir entre 1 y 3 milímetros. La presencia de bolsas más profundas puede ser un signo de enfermedad periodontal y debe interpretarse junto con el resto de la exploración.
También podemos comprobar:
- presencia de sarro por encima y debajo de la encía;
- recesiones;
- movilidad dental;
- pérdida de inserción;
- distribución de la inflamación.
Cuando es necesario, las radiografías permiten estudiar si existe pérdida del hueso que sostiene los dientes.
Esta información es la que permite distinguir entre una inflamación superficial y una enfermedad periodontal que necesita un tratamiento específico.
¿Una limpieza dental soluciona las encías inflamadas?
Depende de cuál sea la causa.
Si existe una gingivitis relacionada con acumulación de placa y sarro, una limpieza dental profesional, acompañada de una correcta higiene en casa, puede permitir recuperar la salud gingival.
Pero si existe periodontitis, una limpieza convencional puede no ser suficiente.
En estos pacientes necesitamos eliminar depósitos bacterianos situados por debajo de la encía y tratar las superficies radiculares afectadas. Dependiendo de la extensión y gravedad, el tratamiento periodontal puede incluir raspado y alisado radicular y, en determinadas situaciones, otros procedimientos.
Esta es precisamente la razón por la que no deberíamos decidir el tratamiento antes de tener un diagnóstico.
No todo sangrado necesita un curetaje.
Pero tampoco toda enfermedad periodontal se resuelve con una limpieza convencional.
¿Por qué no conviene esperar hasta que las encías duelan?
Porque dolor y gravedad no siempre avanzan juntos.
Podemos tener inflamación gingival sin un dolor importante. También puede existir enfermedad periodontal y pérdida progresiva de soporte antes de que el paciente experimente molestias suficientemente intensas como para acudir a consulta.
Esperar al dolor significa perder una oportunidad muy valiosa: actuar cuando el problema es más sencillo de controlar.
En una gingivitis podemos eliminar la inflamación antes de que exista pérdida de los tejidos de soporte.
Cuando ya se ha producido pérdida ósea por periodontitis, el objetivo cambia: necesitamos controlar la enfermedad y evitar que siga avanzando.
Por eso una pequeña cantidad de sangre en el cepillo puede ser clínicamente mucho más útil que esperar a que aparezca dolor.
¿Qué puedo hacer en casa si tengo las encías inflamadas?
Lo primero es no abandonar el cepillado.
Mantén una higiene cuidadosa dos veces al día con pasta fluorada y limpia también los espacios entre los dientes mediante el sistema que te haya recomendado el profesional: hilo dental, cepillos interproximales u otros dispositivos según tus necesidades.
Pero hay una limitación importante.
El sarro no puede eliminarse correctamente en casa.
Una vez que la placa se ha mineralizado, necesitamos instrumentos profesionales para retirarla.
Por eso no recomendamos intentar eliminarlo raspando los dientes con objetos domésticos ni confiar en productos que prometen hacer desaparecer grandes depósitos de cálculo.
Si la inflamación persiste, necesitamos saber por qué.
Preguntas frecuentes sobre las encías inflamadas
¿Por qué tengo las encías inflamadas?
Una causa muy frecuente es la acumulación de placa bacteriana alrededor de los dientes, aunque existen otras posibles causas. Si la inflamación persiste, conviene realizar una valoración para identificar su origen.
¿Qué significa que me sangren las encías al cepillarme?
El sangrado frecuente puede ser un signo de inflamación gingival. No debería considerarse normal simplemente porque lleve años ocurriendo.
¿Puedo tener periodontitis sin que me duela?
Sí. La ausencia de dolor no permite descartar una enfermedad periodontal. Por eso son importantes la exploración clínica y las revisiones periódicas.
¿Las encías inflamadas siempre significan periodontitis?
No. Puedes presentar gingivitis sin que exista pérdida de hueso. Precisamente el diagnóstico periodontal permite diferenciar ambas situaciones.
¿Cómo puedo desinflamar las encías?
Si la causa es la acumulación de placa, mejorar el control de placa y recibir el tratamiento profesional indicado puede reducir la inflamación. Si existe sarro o periodontitis, será necesario tratarlo en consulta.
¿El sarro desaparece cepillándome más fuerte?
No. El sarro ya mineralizado necesita ser eliminado profesionalmente. Además, cepillarse de manera excesivamente agresiva puede dañar los tejidos.
¿Cuándo debería pedir cita por unas encías inflamadas?
Si la inflamación o el sangrado persisten, aparece mal aliento recurrente, observas retracción de las encías, cambios en la posición de los dientes o movilidad, es recomendable solicitar una revisión.
Encías inflamadas en Fuenlabrada: no esperes al dolor para revisarlas
Hay una frase que merece la pena recordar:
que una encía no duela no significa necesariamente que esté sana.
Sangrado, inflamación, mal aliento persistente, retracción o cambios en la posición de los dientes son señales que nos ayudan a detectar un problema antes de que sus consecuencias sean mayores.
En Ortodentist Fuenlabrada podemos estudiar el estado de tus encías, diferenciar una gingivitis de una periodontitis y determinar si necesitas una limpieza dental convencional, tratamiento periodontal o simplemente mejorar determinados hábitos de higiene.
El objetivo no es tratar más.
Es diagnosticar antes para tratar únicamente lo que necesitas y conservar tus dientes y encías sanos durante el mayor tiempo posible.


