“Siempre está con la boca abierta”.
“Por la noche duerme con la boca abierta”.
“Ronca bastante”.
“Cuando está viendo la televisión parece que nunca junta los labios”.
Son comentarios que muchos padres hacen sin relacionarlos inicialmente con la boca o la mordida de sus hijos.
Respirar por la boca de manera puntual es completamente diferente a hacerlo habitualmente. Un niño puede respirar por la boca cuando está resfriado o tiene la nariz congestionada y volver después a su respiración habitual.
Lo que merece nuestra atención es un patrón que se mantiene en el tiempo.
La respiración bucal persistente puede estar relacionada con diferentes causas y puede coexistir con determinados cambios en el desarrollo de la boca y la mordida.
Pero debemos aclarar algo desde el principio:
respirar por la boca no significa automáticamente que un niño vaya a desarrollar una maloclusión.
Tampoco significa que todos los problemas de mordida estén provocados por la respiración oral.
Lo importante es detectar el patrón, buscar su posible causa y valorar cómo se está desarrollando la boca del niño.
¿Qué significa que un niño sea respirador bucal?
Normalmente respiramos por la nariz manteniendo los labios cerrados durante los periodos de reposo.
Sin embargo, algunos niños mantienen frecuentemente la boca abierta y utilizan la vía oral para respirar durante una parte importante del día o de la noche.
Los padres pueden empezar a sospecharlo porque observan que su hijo:
- permanece habitualmente con la boca abierta;
- duerme con los labios separados;
- ronca;
- parece tener dificultades para respirar por la nariz;
- tiene los labios secos con frecuencia;
- adopta habitualmente una postura de labios entreabiertos.
Una de estas señales aislada no permite realizar un diagnóstico.
Lo que nos interesa es la persistencia y la combinación de varios signos.
¿Por qué un niño puede respirar por la boca?
Esta es probablemente la pregunta más importante.
Antes de pensar en ortodoncia tenemos que preguntarnos:
¿por qué mantiene la boca abierta?
Puede haber diferentes explicaciones.
Algunos niños presentan una obstrucción nasal relacionada con procesos alérgicos o inflamatorios.
En otros puede existir hipertrofia de adenoides o amígdalas u otras alteraciones de la vía aérea.
También pueden intervenir factores funcionales o hábitos adquiridos.
Y existen niños que simplemente mantienen con frecuencia una postura de boca abierta sin que podamos atribuirla a una única causa.
Por eso el ortodoncista no debería asumir que cualquier niño que respira por la boca tiene exclusivamente un problema dental.
Dependiendo de los signos que encontremos puede ser recomendable una valoración conjunta con pediatría, otorrinolaringología u otros profesionales.
¿Respirar por la boca puede afectar al desarrollo de la cara?
Esta cuestión necesita explicarse con cuidado.
Durante años se han relacionado determinados patrones faciales y de mordida con la respiración oral. Sin embargo, el crecimiento facial es complejo y está condicionado por múltiples factores, entre ellos la genética.
La evidencia disponible señala una asociación entre una respiración nasal alterada y determinados patrones dentofaciales, pero esto no significa que la respiración bucal sea la única causa.
La American Academy of Pediatric Dentistry señala que una respiración nasal alterada puede contribuir al desarrollo de características como mayor altura facial, mordida abierta anterior, aumento del resalte o un paladar estrecho, pero también advierte de que no constituye por sí sola la causa principal de estas alteraciones.
Esto cambia mucho la forma en la que debemos hablar con los padres.
No deberíamos decir:
“Tu hijo tiene la boca abierta y por eso se le va a deformar la cara”.
Sería una simplificación excesiva.
Lo adecuado es decir:
“Estamos observando un patrón respiratorio y determinadas características en su desarrollo. Vamos a estudiar si están relacionadas y si necesitamos intervenir”.
¿Qué relación puede existir entre respiración bucal y paladar estrecho?
La lengua, los labios y las mejillas ejercen fuerzas continuas sobre los dientes y las estructuras que los rodean.
En condiciones normales existe un equilibrio entre todas ellas.
La postura de reposo de la lengua también forma parte de ese equilibrio.
Cuando existe un patrón funcional alterado mantenido durante mucho tiempo, puede coexistir con cambios en el desarrollo transversal del maxilar.
Por eso algunos niños que presentan respiración oral también pueden mostrar un paladar relativamente estrecho.
En consulta no nos limitamos a comprobar si los dientes están torcidos.
Observamos también:
- anchura del maxilar;
- posición de la lengua;
- relación entre las arcadas;
- forma del paladar;
- posición de los dientes;
- forma en que el niño cierra la boca.
Estas características nos permiten entender mejor cómo se está desarrollando su mordida.
Respiración bucal y mordida cruzada
Cuando el maxilar superior presenta un desarrollo transversal insuficiente puede aparecer una mordida cruzada posterior.
En una mordida normal, los dientes superiores se sitúan ligeramente por fuera de los inferiores.
En determinadas mordidas cruzadas ocurre lo contrario en uno o varios sectores.
Algunos niños incluso desplazan lateralmente la mandíbula para encontrar una posición en la que puedan cerrar los dientes.
Cuando observamos una mordida cruzada durante el crecimiento merece la pena valorarla porque determinadas alteraciones pueden beneficiarse de un tratamiento temprano.
La AAPD incluye las mordidas cruzadas entre los problemas de la dentición en desarrollo que deben diagnosticarse y manejarse en función de las características y edad del paciente.
¿Puede estar relacionada con una mordida abierta?
También podemos encontrar niños que, al cerrar la boca, mantienen un espacio entre los dientes superiores e inferiores.
Es lo que denominamos mordida abierta.
Pero, de nuevo, debemos evitar atribuirla automáticamente a la respiración.
En el desarrollo de una mordida abierta pueden intervenir distintos factores:
hábitos de succión prolongados, posición lingual, patrón de crecimiento, alteraciones funcionales y otras circunstancias.
Por eso lo importante no es simplemente identificar que existe una mordida abierta.
Necesitamos descubrir qué factores están participando en ella.
Solo entonces podemos decidir si necesita tratamiento y cuál es el momento adecuado.
Mi hijo siempre tiene la boca abierta, ¿debería preocuparme?
No necesariamente preocuparte, pero sí observarlo.
Una postura de boca abierta persistente es información que merece comentarse durante una revisión.
Puedes fijarte en diferentes momentos:
Cuando está viendo la televisión: ¿mantiene los labios separados aunque esté tranquilo?
Mientras juega: ¿respira normalmente por la nariz o mantiene la boca abierta?
Cuando duerme: ¿duerme habitualmente con la boca abierta?
Al despertar: ¿tiene la boca o los labios especialmente secos?
Durante las comidas: ¿le cuesta mantener una respiración nasal mientras mastica?
No necesitamos convertir a los padres en diagnosticadores.
Simplemente queremos que identifiquen patrones.
¿Y si mi hijo ronca?
El ronquido ocasional durante un resfriado no es lo mismo que un niño que ronca de manera habitual.
Si el ronquido es frecuente, intenso o se acompaña de respiración dificultosa durante el sueño, despertares frecuentes u otros síntomas, conviene comentarlo con su pediatra.
Desde la consulta dental podemos detectar determinadas características orales y preguntar por los hábitos de sueño, pero el diagnóstico de un trastorno respiratorio del sueño no se realiza mirando únicamente la boca.
En estos casos puede ser necesaria la participación de otros profesionales sanitarios.
La odontología forma parte de un abordaje multidisciplinar cuando existe sospecha de un problema respiratorio.
¿Qué tiene que ver la lengua con todo esto?
Mucho más de lo que parece.
La lengua no sirve únicamente para hablar, tragar o saborear.
Su posición en reposo también forma parte del equilibrio muscular de la boca.
Cuando evaluamos a un niño no observamos únicamente dónde están sus dientes.
Nos interesa saber:
¿Dónde descansa la lengua?
¿Cómo traga?
¿Puede mantener los labios cerrados cómodamente?
¿Cómo respira cuando está en reposo?
¿Cómo relaciona la mandíbula superior con la inferior?
Esto nos permite pasar de una ortodoncia centrada exclusivamente en “poner los dientes rectos” a una valoración más completa del desarrollo.
¿A qué edad deberíamos detectar estos problemas?
No hace falta esperar a que hayan salido todos los dientes definitivos.
Precisamente durante la dentición mixta, cuando conviven dientes temporales y permanentes, podemos detectar alteraciones en el desarrollo de la mordida.
La AAPD considera que la supervisión de la erupción y del desarrollo de las denticiones temporal, mixta y permanente forma parte de la atención bucodental pediátrica y destaca la importancia del diagnóstico temprano de las maloclusiones en desarrollo.
Esto no significa que todos los niños necesiten ortodoncia a los seis o siete años.
Significa algo muy diferente:
podemos revisar a esa edad aunque decidamos no tratar.
En muchas ocasiones la mejor decisión será simplemente controlar la evolución.
¿Respirar por la boca significa que mi hijo necesita ortodoncia?
No.
Esta es una de las ideas más importantes de todo el artículo.
Respiración bucal no equivale a ortodoncia.
Primero necesitamos identificar si existe realmente una alteración de la mordida.
Después debemos determinar cuál es.
Y finalmente tenemos que decidir si intervenir durante el crecimiento aporta algún beneficio.
Puede haber niños respiradores orales que no necesiten tratamiento ortodóncico en ese momento.
Y puede haber niños que necesiten ortodoncia interceptiva por una mordida cruzada, un problema transversal u otra alteración independientemente de su patrón respiratorio.
El tratamiento debe responder al diagnóstico, no a una etiqueta.
¿Qué es la ortodoncia interceptiva?
La ortodoncia interceptiva es aquella que se realiza durante el crecimiento para actuar sobre determinadas alteraciones antes de que se complete el desarrollo.
No pretende necesariamente dejar todos los dientes perfectamente alineados.
Su objetivo puede ser diferente.
Por ejemplo:
- corregir determinadas mordidas cruzadas;
- mejorar discrepancias entre las arcadas;
- manejar problemas de espacio;
- guiar determinados aspectos del desarrollo de la dentición.
Después, cuando erupcionen los dientes permanentes, algunos niños necesitarán una segunda fase de ortodoncia y otros no.
Por eso hablamos de interceptar un problema concreto, no de adelantar sistemáticamente la ortodoncia de adulto a los siete años.
¿Un expansor de paladar hace que el niño respire mejor?
Aquí debemos ser especialmente prudentes.
La expansión del maxilar está indicada en determinados problemas ortodóncicos, fundamentalmente cuando existe una alteración transversal que requiere corrección.
No deberíamos colocar un expansor simplemente porque un niño respire por la boca.
Aunque la expansión maxilar puede producir cambios anatómicos que también afectan a la cavidad nasal, su indicación debe partir del diagnóstico ortodóncico.
Si existe además una obstrucción respiratoria, necesitamos estudiar su causa.
El aparato de ortodoncia no sustituye una valoración médica cuando está indicada.
¿Qué hacemos en una revisión de ortodoncia infantil?
Cuando unos padres llegan diciendo:
“Creemos que nuestro hijo respira mucho por la boca”
no empezamos eligiendo un aparato.
Empezamos observando.
Nos interesa valorar la cara, los labios, el perfil, la posición mandibular, el paladar, los dientes y la relación entre ambas arcadas.
También preguntamos por determinados hábitos y antecedentes.
Queremos saber si:
- ronca;
- duerme con la boca abierta;
- mantiene la boca abierta durante el día;
- ha tenido hábitos de succión;
- ha perdido dientes de leche antes de tiempo;
- mastica correctamente;
- presenta alguna desviación al cerrar;
- existen antecedentes médicos relevantes.
Con toda esa información podemos decidir si el desarrollo es normal, si simplemente debemos revisarlo periódicamente o si existe una alteración que merece tratamiento.
¿Puede dejar de respirar por la boca solo?
Depende de la causa.
Si un niño está respirando por la boca porque tiene una congestión nasal puntual, lo normal es que vuelva a respirar por la nariz cuando desaparezca.
Pero si el patrón se mantiene durante meses, no deberíamos asumir simplemente que desaparecerá con la edad.
Lo adecuado es descubrir por qué ocurre.
En ocasiones será necesaria únicamente observación.
En otras necesitaremos derivar para estudiar la vía aérea.
Y cuando además exista una alteración de la mordida, valoraremos si necesita tratamiento ortodóncico.
¿Qué pueden hacer los padres en casa?
Lo más útil es observar sin obsesionarse.
Fíjate durante unos días en cómo respira tu hijo cuando está relajado y no está resfriado.
Observa cómo duerme.
Comprueba si puede mantener cómodamente los labios juntos.
Y si detectas un patrón persistente, coméntalo en su próxima revisión.
Lo que no recomendamos es intentar solucionar el problema por cuenta propia utilizando aparatos, ejercicios encontrados en Internet o sistemas destinados a mantener los labios cerrados durante el sueño sin conocer previamente la causa.
Primero diagnóstico. Después tratamiento, si realmente lo necesita.
Preguntas frecuentes sobre respiración bucal en niños
¿Es malo que mi hijo duerma con la boca abierta?
Hacerlo ocasionalmente durante un resfriado no implica necesariamente un problema. Si ocurre habitualmente, conviene estudiar por qué mantiene una respiración oral durante el sueño.
¿Cómo sé si mi hijo respira por la boca?
Puedes observar si mantiene habitualmente los labios separados cuando está tranquilo, duerme con la boca abierta o presenta otros signos como ronquido frecuente. Estos signos orientan, pero no permiten realizar por sí solos un diagnóstico.
¿Respirar por la boca puede provocar paladar estrecho?
Se ha observado asociación entre una respiración nasal alterada y determinados patrones dentofaciales, incluido el paladar estrecho. Sin embargo, la respiración oral no debe considerarse la única causa y el crecimiento facial depende de múltiples factores.
¿La respiración bucal puede provocar mordida abierta?
Puede coexistir con mordida abierta y otros patrones de maloclusión, pero no todas las mordidas abiertas están causadas por respirar por la boca.
¿Un niño que respira por la boca necesita expansor?
No necesariamente. Un expansor se utiliza cuando existe una indicación ortodóncica concreta. La respiración bucal por sí sola no determina la necesidad de expansión.
¿Tengo que llevarlo al otorrino o al ortodoncista?
Dependerá de los síntomas. El ortodoncista puede estudiar el desarrollo de la boca y la mordida. Cuando existen signos que hacen sospechar una alteración de la vía aérea, puede ser necesaria también una valoración médica u otorrinolaringológica.
¿Hay que esperar a que salgan todos los dientes definitivos?
No. Algunas alteraciones de la mordida pueden detectarse durante la dentición mixta. Revisar no significa necesariamente comenzar un tratamiento.
Ortodoncia infantil en Fuenlabrada: no miramos solamente si los dientes están rectos
Cuando revisamos la boca de un niño queremos saber mucho más que si tiene los dientes alineados.
Queremos entender cómo está creciendo y cómo está desarrollándose su mordida.
Si tu hijo mantiene habitualmente la boca abierta, duerme con ella abierta, presenta una mordida cruzada, parece tener un paladar estrecho o simplemente tienes dudas sobre cómo está desarrollándose su boca, podemos valorarlo.
En Ortodentist Fuenlabrada estudiamos cada caso de manera individual para determinar si necesita tratamiento, seguimiento o la valoración de otro especialista.
Porque una revisión temprana no significa poner ortodoncia antes.
Significa detectar a tiempo aquello que merece nuestra atención y no tratar aquello que no lo necesita.



